Cada vez que alguien me pregunta a que me dedico, no puedo evitar contestar “A la historia”, a continuación me dicen, ¡claro! ¿Eres historiador? La verdad es que no soy historiador, tampoco arqueólogo, pero lo que si soy es un amante de la historia, de las aventuras y desventuras que debieron vivir nuestros antepasados.